Huelga de hambre
Ocho indocumentados cubanos retenidos en una estación migratoria de Chetumal, en el sudeste de México, se mantienen en huelga de hambre desde el pasado 22 de noviembre, informó hoy el Instituto Nacional de Migración (INM).
El organismo, dependiente de la Secretaría de Gobernación (Interior), emitió hoy un comunicado fechado en Chetumal, la capital de Quintana Roo, donde señala que está asistiendo a los cubanos con pleno respeto a sus derechos humanos.
El INM detalla que los ocho cubanos forman parte de un grupo de 19 interceptados por la Armada de México en Isla Mujeres y que, tras un intento de fuga de la estación migratoria de Chetumal el mes pasado, se pusieron en situación de “ayuno voluntario”.
De los 16 que comenzaron con la resistencia ocho han vuelto a ingerir alimentos.
Hasta ahora el grupo ha recibido “la asistencia médica necesaria y la supervisión permanente de visitadores de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH)”, detalló el INM en su comunicado.
“La CNDH ha constatado que en todo momento se han respetado sus derechos humanos y se les ha brindado una atención de calidad con el aprovisionamiento de alimentos” y otros bienes de primera necesidad con independencia de su condición migratoria, agrega el comunicado.
El futuro del grupo dependerá del examen de la situación migratoria que realicen las autoridades a la vista de la Ley General de Población, que podría concluir en su repatriación a la isla caribeña.
El INM defendió en su nota que en todo momento mantuvo una actuación respetuosa con los derechos humanos de los cubanos y aclaró que las visitas al hospital se hicieron como apoyo por la situación de huelga de hambre y no por casos de maltrato.
Más apoyo
El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, calificó este martes de “paso positivo” el informe de los servicios de espionaje estadounidenses sobre el programa nuclear iraní, poniendo como condición al diálogo con Washington el cierre definitivo de este caso.”Es un paso positivo y un paso adelante”, dijo el presidente en una conferencia de prensa con motivo del informe de la inteligencia estadounidense, hecho público el 3 de diciembre, que estimaba que Irán suspendió en 2003 su programa nuclear militar.
“Si (los estadounidenses, ndlr) dan otros pasos, la situación será totalmente diferente (…) y habrá vía libre para arreglar las cuestiones regionales y bilaterales”, afirmó el mandatario iraní.
El presidente iraní ha cambiado de tono con respecto a la semana pasada, cuando calificó el informe de “victoria” para Teherán, quitando, según él, toda legitimidad la Consejo de Seguridad de la ONU para imponer nuevas sanciones.
Preguntado para que precisase el tipo de “paso positivo” que facilitaría la reaunudación del diálogo con Estados Unidos, Ahmadinejad explicó que un “segundo paso puede darse en el asunto nuclear y pueden decir que el caso está cerrado”.
Pero Estados Unidos, que desde 1980, después de la Revolución Islámica, no tiene relaciones diplomáticas con Irán, no parece estar dispuesto a disminuir la presión sobre Teherán para que suspenda su programa nuclear.
Las autoridades iraníes consideran que proseguir con su programa nuclear es un “derecho”.
El Consejo de Seguridad de la ONU ha castigado ya a Irán con dos resoluciones sancionadoras por su renuncia a suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio, mientras que Washington presiona para la aprobación de una tercera.
Teherán siempre ha afirmado que su programa nuclear tiene un objetivo exclusivamente pacífico, pero numerosos países temen que pueda desembocar en fines militares.
El informe estadounidense destacaba que continuar enriqueciendo uranio permitiría a Irán obtener el uranio suficiente para fabricar una bomba atómica en unos años.
Según Ahmadinejad, Estados Unidos “puede cambiar la situación (con Irán) efectuando uno o dos pasos más”, aunque Washington insiste en que la condición para reanudar el diálogo directo es la suspensión del programa iraní de enriquecimiento de uranio.
Y nada parece indicar que Irán esté dispuesto a doblegarse, como recordó Ahmadinejad.
“Continuaremos en este camino”, dijo el presidente iraní reafirmando como objetivo la instalación de 50.000 centrifugadoras de enriquecimiento de uranio en la planta de Natanz.
Irán disponía en septiembre de unas 3.000 centrifugadoras en Natanz, lo que, en teoría, es suficiente para obtener, en condiciones de funcionamiento óptimas, bastante uranio altamente enriquecido para una bomba nuclear en menos de un año.
Al Gore
Al Gore recibió el lunes el premio Nobel de la Paz y dijo que era tiempo de dejar de hacer la guerra en la Tierra y hacer las paces con el planeta.
Gore comparte el premio Nobel de la Paz 2007 con el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (IPCC), cuyo trabajo quizá sea menos notorio en comparación con el del ex vice presidente de Estados Unidos, pero que desde su fundación en 1988 es constante y riguroso explicando a la opinión pública mundial el amenazante alcance del calentamiento global.
Rajendra Pachauri, quien encabeza el IPCC, recibió el galardón en nombre de la organización e instó a los líderes de una conferencia de la ONU sobre el cambio climático en Indonesia a hacer caso de la sabiduría de la ciencia.
El premio Nobel de la Paz se entrega en la capital noruega pocas horas antes de que en Estocolmo el rey de Suecia haga entrega de los demás galardones.
Los estadunidenses Eric Maskin y Roger Myerson recibieron el Nobel de Economía; los también estadunidenses Mario Capecchi y Oliver Smithies y el británico Martin Evans; el de Fisiología y Medicina; el alemán Gerhard Ertl, el de Química, y su compatriota Peter Gruenberg y el francés Albert Fer, el de Física.